
esferas entrañables
Entrañable:
Íntimo, afectuoso, cariñoso, cordial, querido, cercano, tierno, profundo
Entraña:
Cada uno de los órganos contenidos en las principales cavidades del cuerpo humano y de los animales.
Parte más íntima o esencial de una cosa o asunto.
Cosa más oculta y escondida.
Índole y genio de una persona
La placenta, la entraña que custodia la vida y que se entierra con un nuevo árbol y el ombligo. Simbolizando el arraigo
de un nuevo ser al territorio.
Los recuerdos de infancia a los que sólo yo puedo acceder y sólo a mí me atraviesan.
Aquello que no se ve pero que nos define.
La sexualidad, el deseo y la relación que
tenemos con nuestro propio cuerpo
La que atestigua una nueva vida.
La entraña, lo más íntimo, mi casa, mi habitación.
La pregunta por la identidad
El sufrimiento físico, propio. El intransferible.
Lo que el esclavista no pudo arrebatar.





La Selva se aprovecha. Sigilosamente elige a sus hijos.
Agarra a personas que no le pertenecen. Las ingiere por su vulva, las envuelve en su matriz.
Una nueva vida se engendra dentro de ella.
¡Esa Selva es jodida!
Sin ningún permiso, va ombligando hijos ajenos. Fabrica su hilo invisible, lo amarra dentro de sus tripas densas y verdes y los va envolviendo. Luego, los devuelve violentamente. Gime y se retuerce como una culebra mientras los expulsa con dolor.
Coge esa placenta con el cordón umbilical y lo entierra en sus entrañas.
Es el ombligo simbólico que los amarra. A muchos, nunca los devuelve.
Sus hijos robados, renegamos de ella. Pero ya nos parió.
Y nos seguirá pariendo…
Ya la placenta ha sido enterrada y desde las entrañas de la tierra se conecta por el cordón con el ombligo. Ya hemos sido ombligados, Y no hay vuelta atrás.
Cuando lloro, me acuna.
Cuando gozo, ella ríe conmigo, con sus patas abiertas y sus carcajadas estridentes.
Luego, puede caer en un silencio inconmensurable.
Ella, la entrañable …
Altanera… pretenciosa. Me raptó sin pedir permiso. Robó una parte de mí, me ingirió para luego parirme. A pesar de su hostilidad y su ímpetu, ahora nos maternamos, mamamos la una de la otra.
Y siempre vuelvo a su entraña.
Candelaria…
Aunque la selva ya me había tragado, y hacía mucho tiempo me envolvía entre sus entrañas, en mi propio parto ella también, otra vez me estaba pariendo.
Enterró la placenta junto con el ombligo, en sus profundidades; y, desde ese momento, rotundamente, reclama su maternidad.
Nació un nuevo cuerpo
Cuerpo archivo
Cuerpo cimarrón
Cuerpo anfibio.
Cuerpo que pertenece y que a la vez no pertenece
Mira desde adentro, desde las raíces que envuelven lo que hace veinte años se sembró.
Pero tiene también la capacidad de navegar ríos o subir montañas y mirar como si volara. Porque cuando puede, toma distancia.
Pero luego es jalado. A veces con ternura, a veces con violencia.
Cuerpo que primero fue uno, luego dos, luego tres, hasta que se hizo colectivo porque se volvió rizoma.



