esferas expandidas
Comenzó en las raíces, enterrado con el ombligo y la placenta. Pero luego se fue enmarañando y comenzó a andar, lentamente.
Extendiéndose, para ser selva.
Aprendió a maternar. A ombligar hijos propios y ajenos.
Este cuerpo archivo envuelve a sus hijos, trata de protegerlos porque la guerra asecha.
Así, mientas la guerra amenaza, extorsiona y mata, solo queda parir ideas, crear mundos y sembrar ombligos.

En este pueblo hay cada vez menos pájaros porque hay pocos árboles. Rápidamente todo se llena de cemento.
Hay unos pajaritos azules, otros con la panza amarilla y otros de plumas plateadas que son devotos a este cuerpo patio, cuerpo selva, cuerpo archivo.
Nuestro patio no puede llamarse jardín. Es patio. Se ha hecho a sí mismo y nos regala frutos: guayabas, guanábanas, yuca, muchos cocos… y últimamente descubrimos que el palo de aguacate en realidad es una hembra. Una hembra que se hizo esperar.
Nuestro cuerpo patio, cuerpo archivo no es jardín.
Si fuera jardín habría sido domesticado; pero este patio es indómito.
Este patio que no es jardín habla de nuestro ánimo. Nos cuenta cómo se sienten estos cuerpos, los espíritus y las energías que lo transitan.
Nuestro cuerpo- patio – archivo también nos habla de nuestra propia imposibilidad, o de las razones que nos inventamos para no ser lo suficientemente cuidadores de cada ser que va brotando.
Tenemos una escritura que a veces no puede llamarse escritura, porque está demasiado atravesada por nuestro cuerpo/territorio, por nuestra memoria no consignada, por nuetras ficciones, por imágenes que se han vuelto canción, huerta, video y fotografía.
Tenemos una escritura que ha estado atravesada por cierta violencia también. A veces, incluso, saqueo.
¿O los saqueadores hemos sido nosotras?
Hemos llegado a invadir de la misma manera en la que este patio antes era monte y no estaba encerrado por muros. Este patio también es invasión; y a pesar de su rebedía, a pesar de su belleza, no podemos negar que este patio antes era monte.
Este cuerpo- patio- archiv0 fue monte al lado de una quebrada. Fue monte con culebras, con guaguas, posiblemente con guayacanes, cedros y choibás. Posiblemente por este monte transitaron zainos, cerdos salvajes y jaguares.
No fuimos nosotros quienes lo volvimos potrero. Siendo potrero lo arreglamos y sembramos, lo construimos.
¿Quisimos verlo jardín? Tal vez
. Pero este cuerpo- patio- archivo no puede ser jardín, sigue siendo extensión de selva y monte.
Y, por eso, es cimarrón, indomesticable.


















